—Todos elegimos nuestra vida antes de venir a la Tierra —Afirma ella mientras saluda al sol sobre su tapete de tres pesos de los chinos. Enfundada en sus calzas de licra, se levanta y lleva su pie derecho al costado de su rodilla izquierda mientras sus manos se juntan sobre su pecho y mantiene el equilibrio —Solo debes vibrar alto y decretar. Decreta esa abundancia y el universo se encargará de todo.
Trato de mantener la pose del cuatro mientras la positividad me revuelve los jugos gástricos.
—Inhala —Respira hondo, respiro hondo —Exhala…
¿Y si me siento y llamo a mi jefe para decirle que me quedaré sentado decretando un aumento? El universo provee, ¿no?
—Mmm… —Su garganta suelta el sonido dentro de su pecho y veo cómo su esternón vibra en mi televisión HD. Sus manos permanecen sobre su pecho en un gesto de oración divina. La pose del cuatro inamovible, perfecto equilibrio.
Como si yo hubiera elegido esta mierda antes de venir al mundo, como si el universo fuera a darme un aumento, como si vibrar fuera algo más que temblar. Siento que la vena de la frente se me salta del esfuerzo de escuchar tanta microputada directo a mi hígado.
Just for the record: Mercurio retrógrado me permite putear el televisor mientras pierdo el equilibrio.
¡A la mierda! Apago la televisión y me sirvo un vaso repleto de Coca-Cola normal, el mundo es duro y mentiroso, la cocacolita es honesta, brutal y honesta.
Camino por el pasillo del apartamento entre motas de pelo de mis perros que deciden acumularse en ese espacio y maldigo este absurdo intento de paz mental. “Vive en el presente” “Haz ejercicio” “El yoga y la meditación son excelentes” “¿Has probado pilates?” ¿Has probado cerrar el hocico? No soy escorpio, pero si lo fuera, diría algo como: “vete a la mierda”.
No conozco algún escorpio, pero dicen que son maquiavélicos, ¿Tendré algo de escorpio?
Braking news, no tengo nada de escorpio en mi ser.
Definitivamente no elegí esto antes de “venir a la Tierra”.
Todo se vuelve peor cuando vibrar alto se transforma en el autodiagnóstico, pasamos de culpar a los planetas y el destino, a culpar a un ente ficticio que te acecha desde las sombras de tu cerebro… y lo odio, lo odio porque lo que a ti te parece un trend de tiktok que juega con tu vida de una forma divertida y distintiva que te ayuda construir una personalidad llamativa, a mi casi me cuesta la vida y una chorreada de dinero que no tenía y no tengo.
Basta de usar estas excusas para justificar que no haces el trabajo de mejorar, te lo dice alguien con un diagnóstico psiquiátrico crónico entrando en remisión y no, no es aesthetic ni abundancia del universo, es un trabajo duro: son pastillas, pagar terapeutas, reflexionar por días y levantarte a trabajar hasta cuando el peso del universo se carga en tus hombros.
Así que haz el trabajo. No culpes a tus planetas. Y si alguien te pide que vibres alto, solo sírvele una Coca-Cola normal y dile: Te odio, namasté.
*Fotografía hecha con recursos de Pinterest




Practico yoga, me gusta como se siente el cuerpo, pero no tolero el ambiente ni la filosofía. Cuando me diagnosticaron cáncer la profesora me dijo que tenía que amar al tumor porque eso también era una parte de mí a lo que contesté: debe ser mi parte asesina, la que me quiere matar a mí y en este momento te quiere matar a ti. Nunca más me dijo tonterías.